Ernesto Gutierrez Topete stands in front of a bookshelf in a college library.

A los 12 años, Ernesto Gutiérrez Topete ’17 emigró de Colima, México a los Estados Unidos con su familia. Buscando una mejor vida y más oportunidades económicas, su familia se estableció en un pequeño pueblo agrícola en el norte de California donde su padre trabajó como mecánico y su madre de agricultora, y él y sus tres hermanos se matricularon en el sistema escolar público.

“Mis padres sabían que lo único que nos podían ofrecer para un mejor futuro era una educación. Y la mejor manera de hacer eso era traernos a los EE.UU. para poder estudiar. Mis padres siempre fueron estrictos sobre la escuela, aun cuando nos enfermábamos. Desde la primaria, mi madre me decía que tenía que terminar mi tarea e irme a dormir temprano. Siempre nos motivaron a recibir buenas notas y seguir estudiando.”

Siendo inmigrante indocumentado (ahora cuenta con estado DACA), Gutiérrez Topete sabía que habría retos en su camino, pero eso nunca le afectó al proponerse metas para su carrera.

Así que el joven empezó a estudiar español en la preparatoria. “Quería una carrera que me deje cursar rápidamente la universidad y pensé que, al ya hablar el español, podría recibir mis credenciales rápidamente y ser profesor a nivel de preparatoria.”

Al estudiar más en serio el idioma, dice que le empezó a gustar la gramática del español, dándose cuenta que el español que hablaba en casa no era el mismo que se estudiaba en la escuela.

“Empecé a poner atención al español que hablaban los demás. Los escuchaba hablar y me ponía a pensar: ‘Dijeron o no dijeron tal cosa,’ comparándolo al español académico. O comparaba su español al español de otras personas.”

“Así empecé a pensar sobre la lingüística sin saber que existía esta área de estudio.”

Gutiérrez Topete se inscribió en Sacramento Community College, y fue allí donde sus metas cambiaron y decidió que mejor quería enseñar a nivel universitario, una meta que requeriría un doctorado. 

Al llenar sus aplicaciones para transferirse de Sacramento, Gutiérrez Topete estaba considerando a UC Berkeley como su primera opción hasta que su profesora, quien le estaba ayudando con sus ensayos y recomendaciones, le sugirió una universidad que él nunca había escuchado, Pomona College.

“Cuando recibí mi carta de admisión de Pomona, estaba personalizada y la mayoría de las cartas estaban firmadas a mano y eso realmente me impresionó,” recuerda Gutiérrez Topete. “Ninguna otra escuela había hecho eso.”

Con una invitación escrita a mano invitándolo a visitar el campus, Gutiérrez Topete llegó a Pomona donde hizo su decisión.

 “Al platicar con una estudiante Latina que estudiaba psicología, ella me contó de Pomona y de su experiencia como minoría y como estudiante de primera generación (de ir a la universidad). Ella me contó sobre todas las cosas buenas de Pomona, pero también me contó sobre lo que me iba a encontrar que no es tan bueno. Aprecié mucho su honestidad.”

El poder platicar con una estudiante y recibir una crítica honesta de Pomona fue más valioso que leer algo en el sitio web de Pomona u oírlo en una presentación de un administrador. “Fue compartido de una estudiante que vivió la misma experiencia que yo estaba a punto de vivir.”

Después de compartir con Pomona College sus intereses académicos, se le asignó al Profesor David Divita, quien sería su mentor de la facultad.

Una de las primeras clases que Gutiérrez Topete tomó fue la introducción a la lingüística hispana de Divita. “Me quedé fascinado por esta clase, fue mi favorita,” dice el joven. “El semestre siguiente, él ofreció una clase de bilingüismo y tuvimos muy buenas discusiones… Después de esa segunda clase, supe que esto era para mí. No quise estudiar otra cosa más que esto.”

Gutiérrez Topete tiene dos concentraciones, español y lingüística, y una concentración menor en francés. Ha aprovechado de los recursos y oportunidades disponibles para los estudiantes como el programa Summer Undergraduate Research Program (SURP, por sus siglas en ingles) que ofrece apoyo financiero para realizar investigaciones académicas durante el verano.

“He podido hacer investigaciones estos últimos dos veranos y eso a reforzado mi decisión de continuar a una universidad de postgrado.”

Gutierrez Topete también es parte del nuevo programa llamado Mellon Mays Undergraduate Fellowship Program (MMUF, por sus siglas en ingles). El programa está diseñado para identificar y apoyar a estudiantes históricamente no representados que están interesados en obtener un doctorado en las áreas de artes y ciencias sociales, y quienes quieren ser futuros profesores universitarios.

“Me he enfrentado con muchos desafíos para obtener mi estado DACA, pero llegar a Pomona ha sido una bendición. Pomona es quizás una de las escuelas más favorable a estudiantes DACA, si no es la más favorable de todas, en el país.”

Su familia está muy orgullosa de él y feliz por todas las oportunidades que Pomona le ha brindado, dice el joven. Con dos hermanos a punto de graduarse de la universidad, la familia Gutiérrez Topete tiene muchas razones de orgullo.

Actualmente, Gutiérrez Topete está trabajando en su tesis y en las solicitudes para escuelas de postgrado para continuar con sus estudios y obtener un doctorado en lingüística del español.

“Creo que los recursos que Pomona me ofreció en los últimos tres años me han ayudado a llegar más cerca a mis metas, más que ninguna otra escuela hubiera hecho.”